sábado, 24 de octubre de 2020

Con fe y positivismo, es posible vencer el cáncer de mama”, dice la sobreviviente Yaneth Solano


Hace 15 años, la vida de Yaneth Solano dio un giro radical cuando se enteró que tenía cáncer en el seno izquierdo. Este fue el primer capítulo de una vida compleja que tuvo que enfrentar, y la lucha la inició con una fe inquebrantable y con la convicción de que ganaría la batalla contra la enfermedad. 


“Empecé a sentirme mal. Fui a la ginecóloga y me extrajeron un quiste y 15 días después seguía con malestares y un líquido similar al calostro salía del pezón izquierdo. La doctora decidió remitirme al oncólogo y como soy Auxiliar de Enfermería, sabía a lo que me enfrentaba, sin embargo no me asusté porque tenía mi corazón puesto en el Señor”.


Yaneth fue una de las invitadas al homenaje organizado por la Alcaldía de Soledad y el Hospital Materno Infantil, el pasado 19 de Octubre y contó su historia de vida. “Quizá uno de los momentos más difíciles, después de que me sometieron a varias cuadrantectomías en las que me quitaron partes del seno, fue el choque emocional y la reacción en mi familia, sobre todo de mi hija mayor, quién era una niña de 12 años. Fue un momento difícil para todos”, relató la sobreviviente de cáncer frente a un público que la escuchaba atentamente.


Durante los momentos difíciles que tuvo que afrontar, Yaneth descubrió que no se sentía cómoda con el oncólogo que llevaba su caso, pues consideraba que el galeno subestimaba la enfermedad. “Cuando me agachaba, me salía líquido y no podía abrazar a las personas, así que expuse mi situación ante mi EPS. Fue una lucha, pero logramos cambiar de profesional”.


Relató que gracias al nuevo médico, recibió el tratamiento adecuado.  “Luego me sometieron a una mastectomía radical y como me gustaba mucho mi cabello, lo corté, pero me lo dejé por los hombros, sin embargo el doctor me dijo: “por ahí no, debes cortarte todo el cabello”.  Después ordenó raparme y para mí fue sumamente difícil ver cómo se me caía el cabello por la quimioterapia”.


El sufrimiento era inmenso, pero la oración siempre estaba en sus labios. “No dejaba que nadie entrara a mi habitación y oraba muchísimo a solas. Después deje de llorar y le pedí a Dios que no me llevará aún, que me permitiera ver crecer a mis hijas, no podía dejarlas solas, que yo necesitaba de ellas y ellas de mí. El cáncer cambia radicalmente la vida de quién lo enfrenta”, dijo en voz baja.


En 2012, a Yaneth la declaran sana. Manifiesta que su vida cambió radicalmente. “Antes era más descomplicada, no comía de manera saludable. Con el cáncer, cambian los hábitos y la dinámica familiar y social. Las circunstancias te hacen ver quiénes son tus amigos y quiénes no”.


Esta guerrera de la vida no pudo volver a trabajar así que se dedicó al hogar. “Pero necesitaba buscar un pasatiempo y por eso aprendí a elaborar muñecos de tela y otras manualidades, con las cuales obtengo algunos ingresos. También vendo productos por catálogos”, señaló.


En la vida de esta mujer valiente, hubo un hecho que le cambió la vida. “Cuando nos mudamos al barrio Martha Gisella, decidí postularme como miembro de la Junta de Acción Comunal y fui escogida como presidenta. Reconozco que he vivido momentos difíciles, incluso fui amenazada por realizar algunas denuncias, pero aún sigo colaborándole a la comunidad cuando necesita alguna gestión”.


Yaneth es una bella y noble mujer. Con su cálida sonrisa, envía un mensaje para todas las personas que padecen de cáncer y están pasando por ese fatídico momento. “Hoy le doy la gloria y la honra a Dios por ser testimonio vivo de su misericordia infinita e invito a quien está atravesando una situación similar a que no pierda la fe, que la fortaleza viene de la familia y de las ganas de salir adelante. Si yo pude, todas también pueden”, dijo, terminando así de contar su testimonio.




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