La Semana de la Economía abordó el potencial exportador del Caribe a nivel nacional y las barreras educativas y laborales que pueden afectar a los jóvenes barranquilleros.
Por: Emily Soto Lizarazo_
Las lógicas del comercio internacional se han trasformado en los últimos años, pasando de entenderse desde la eficiencia y la especialización a convertirse en una demostración de poder. En el marco de la Semana de la Economía de la Universidad del Norte, que inició el 3 de noviembre, se llevó a cabo la XIV Cátedra de Economía Cuando el mundo se paraliza: guerras comerciales, nacionalismo económico y el futuro del Caribe en una economía global fragmentada, un espacio que discutió los cambios en las relaciones internacionales y las oportunidades comerciales del Caribe colombiano frente al resto del país.
La conferencia principal estuvo a cargo de David Gelvez, investigador asociado de Fedesarrollo, quien estudió a la región Caribe como un territorio independiente del resto del país para identificar sus fortalezas y puntos de mejora para participar estratégicamente en la economía internacional. Las conclusiones del académico al tener en cuenta la geopolítica exterior y las oportunidades en las exportaciones fueron contundentes.
"El Caribe tiene la obligación moral de liderar la conversación de internacionalización en Colombia. La región es un puente hacia el mundo junto con la región Pacífica, lo que hace fundamental que convoquen al país, a actores globales y a estudiantes de manera que los que toman las decisiones puedan informarse y así, siendo protagonistas de su región, contribuyan a internacionalizar el país", aseguró.
La afirmación parte de la investigación de Gelvez, en la que encontró que el Caribe tiene más oportunidades que el resto de Colombia de exportar sus productos, especialmente en los sectores de químicos, maquinaria e intensivo en mano de obra equivalente al 68 % de sus oportunidades, de lo que solo se exporta el 16 %. Asimismo, el académico pidió enfocarse en oportunidades con margen extensivo cercano, es decir, productos que no se exportan pero que sería posible comenzar a hacerlo dadas las capacidades actuales.
Además, con vistas a entender el nuevo contexto internacional, donde los gobiernos usan la fuerza económica para influir en las decisiones de otros países (geoeconomía), Gelvez destacó la diversificación exportadora de la Costa Caribe con respecto al resto del país. Mientras que la mayoría de Colombia concentra las exportaciones en los Estados Unidos, la región Caribe también reparte sus destinos internacionales entre la Unión Europea, la Alianza Pacífico y China.
"La región Caribe y la región Pacífica son los lugares que están llamados a que Colombia se ponga al día con las exportaciones per cápita a nivel local. Solo se necesita incorporar este nuevo marco de lectura del mundo, porque es otro juego donde tenemos, simultáneamente, lógicas de productividad y eficiencia con lógicas de poder", concluyó Gelvez.
- "Esta es una ciudad que se ha alimentado de flujos migratorios, que intercambia con el resto del mundo. Por lo tanto, hablar de comercio exterior y las modificaciones que se están observando en la estructura de relacionamiento, de cadenas globales de producción, es un tema relevante para el Caribe y para esta la ciudad en la que vivimos y y desarrollamos nuestras vidas". *- Andrés Vargas, director del Departamento de Economía.*
La Semana de la Economía, que celebra los 25 años del programa, abordó otros temas, tales como las brechas de oportunidades que enfrentan los jóvenes barranquilleros para integrarse al sistema laboral en el panel De las barreras a las oportunidades: transformar el sistema para cambiar las trayectorias juveniles.
Realizado el 3 de noviembre por Lilian Urueta, directora de GOYN Barranquilla (Global Opportunity Youth Network), la conversación advirtió sobre la necesidad de eliminar las barreras y prejuicios que recaen sobre los jóvenes de cara al futuro envejecimiento de la población ocasionado por la baja natalidad.
Según los datos recopilados por GOYN, de 492.402 jóvenes que hay en Barranquilla, el 26 % vive en pobreza monetaria, el 18,8 % se encuentra desempleado (el doble que el resto de la población), el 48,6 % trabaja en la informalidad, y el 35,5 % (175.000 jóvenes) no tienen acceso a educación ni a empleo formal, siendo las mujeres el grupo más afectado en las últimas tres estadísticas.
Además, se observa que un 53 % de la juventud barranquillera se desconecta del sistema laboral y educativo luego de titularse como bachiller ante la imposibilidad de acceder a la educación posmedia. A pesar de que hay una relación que demuestra que entre mayor nivel educativo hay menor informalidad, la problemática se complejiza cuando se expone que un 30 % de los jóvenes que trabajan en la informalidad cuentan con un título de formación técnica, tecnológica o profesional.
"Existen vacantes, pero los jóvenes no pueden acceder a ellas porque no tienen la suficiente experiencia que les exige el mercado, incluso en cargos de entrada que tienen menos requisitos. También hay barreras culturales de cada lado que dificultan la adhesión: las empresas piensan que los jóvenes son inexpertos y les faltan procesos de inducción y acompañamiento; los jóvenes creen no tienen lo necesario o que es muy difícil acceder a las oportunidades", explicó Lilian Urueta.
Por todo esto, el panel concluyó que se hace necesario trabajar en un cambio sistémico que cree más oportunidades de empleo y que, a su vez, modifique la narrativa y el comportamiento de empresas y jóvenes con el fin de integrarlos en mutuo beneficio.
Con estas y más actividades, la Semana de la Economía acercó conversaciones actuales de la mano de expertos a los estudiantes del programa de Economía, espacios que complementan su formación en Uninorte para ser mejores profesionales.


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