Detrás de cada uniforme hay historias de sacrificio, jornadas exigentes y una vocación que pocas veces conoce pausas. Son hombres y mujeres que han decidido servir a Colombia por encima de sus propios intereses, asumiendo responsabilidades que demandan disciplina, entrega y fortaleza todos los días. Por eso, cuando llega un espacio pensado exclusivamente para ellos, su significado va mucho más allá de una jornada recreativa._
En medio de las piscinas con toboganes, recorridos por el zoológico, risas y momentos de descanso, 5000 soldados del Ejército Nacional vivieron una experiencia que tuvo un propósito mucho más profundo que el entretenimiento: reconocer su esfuerzo, fortalecer su bienestar y recordarles que también son una prioridad para la institución a la que entregan lo mejor de sí.
Esta iniciativa, impulsada por el comandante del Ejército Nacional, a través del Comando de Personal y su Dirección de Familia y Bienestar, en alianza con Colsubsidio, reunió en Piscilago a integrantes de las unidades ESPRO, DIVFE, EMSUB, CENAE, COING, BASAN, BRLOG02 y DAVAA.
Sin embargo, la cifra de participantes en esta jornada cuenta apenas una parte de la historia. Detrás de ella existe una estrategia que durante el primer semestre de 2026 ha permitido que más de 12.000 soldados accedan al centro acuático más grande de Colombia, una jornada diseñada para fortalecer su bienestar integral, una apuesta que continúa consolidándose como una de las iniciativas de mayor impacto para el personal militar.
Cada actividad, cada encuentro y cada espacio de integración responde a una convicción clara: el bienestar de quienes sirven a la patria es fundamental para fortalecer la motivación, el sentido de pertenencia y la cohesión de la Fuerza. Porque detrás de cada misión exitosa hay seres humanos que también necesitan momentos para descansar, compartir y renovar energías.
Para muchos de los participantes, la jornada representó una oportunidad para desconectarse de las exigencias cotidianas y reencontrarse con algo que suele quedar relegado por el cumplimiento del deber: el disfrute de un tiempo dedicado a sí mismos. Un día para compartir con sus compañeros en un ambiente diferente, para reír, conversar y construir recuerdos que fortalecen los vínculos que nacen del servicio.
Esa percepción fue compartida por el alumno Jorge Andrés Salazar Menco, de la Escuela Militar de Suboficiales, quien destacó el valor de vivir por primera vez una experiencia de este tipo en Piscilago. «Mi estadía aquí me ha parecido interesante y curiosa por la combinación de un zoológico con un centro recreacional de piscinas y restaurantes. En este momento me encuentro especialmente interesado en la parte del zoológico, por el componente ambiental y por conocer qué tipo de animales habitan en estos espacios». Su testimonio refleja cómo estos escenarios de bienestar también se convierten en oportunidades de aprendizaje, descubrimiento y enriquecimiento personal.
Más allá de las atracciones y los espacios recreativos, la experiencia dejó un mensaje poderoso: reconocer el esfuerzo de los soldados también es una manera de fortalecer la capacidad institucional.
Por eso, alcanzar la cifra de más de 12.000 soldados beneficiados durante los primeros seis meses del año no representa únicamente un resultado estadístico, refleja miles de experiencias positivas, miles de momentos de bienestar y miles de oportunidades para demostrarles a los hombres y mujeres del Ejército Nacional que su dedicación es valorada.
Al finalizar la jornada, las sonrisas, las conversaciones y la satisfacción reflejada en cada rostro dejaron una certeza compartida: cuidar a quienes cuidan de Colombia seguirá siendo una misión tan importante como cualquier otra. Porque la fortaleza de una institución también se construye cuando sus hombres y mujeres encuentran espacios para descansar, crecer y sentirse reconocidos.




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