Las autoridades sanitarias y agrícolas de Estados Unidos han emitido una alerta tras confirmarse la aparición de un segundo caso del gusano barrenador del Nuevo Mundo, un parásito de naturaleza carnívora, en ejemplares de ganado en el estado de Texas. Ante esta situación, Canadá ha decidido suspender temporalmente el ingreso de ganado procedente de territorio estadounidense, dado que este organismo representa un riesgo no solo para la producción pecuaria, sino también para animales salvajes, mascotas e incluso los seres humanos.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos dio a conocer la noticia el viernes, detallando que se trata de un segundo registro de este parásito, reconocido por el grave daño que causa en el ganado. Tan solo unos días antes, a inicios de la misma semana, se había detectado el primer caso, hecho que activó de inmediato una serie de acciones de emergencia destinadas a detener su expansión lo más rápido posible.
Según la información compartida a través de la cuenta oficial de monitoreo del parásito en la red social X, el segundo caso ha sido confirmado en un ternero de apenas un mes de edad, en una explotación ganadera ubicada en el condado de Zavala, Texas. El lugar se encuentra a aproximadamente 9 kilómetros de distancia del sitio donde se halló el primer ejemplar infectado, lo que ha generado mayor preocupación entre los expertos.
Es importante recordar que este parásito había sido erradicado con éxito en el territorio estadounidense en el año 1966; sin embargo, reapareció en 2017 durante un brote registrado en el sur del estado de Florida. El organismo en cuestión, cuyo nombre científico es Cochliomyia hominivorax y se conoce comúnmente como gusano barrenador del ganado o del Nuevo Mundo, fue detectado inicialmente este miércoles en una zona cercana a la frontera con México. Su regreso ha generado gran inquietud entre los ganaderos locales, conscientes del impacto negativo que puede tener en su actividad económica.
Este parásito es en realidad la forma larvaria de una especie de mosca. Su principal característica es que se alimenta de tejido vivo, provocando heridas profundas, infecciones graves y, en muchos casos, la muerte del animal si no recibe tratamiento oportuno. Aunque afecta principalmente al ganado, no discrimina: puede colonizar también a animales silvestres, mascotas domésticas y a las personas.
Inmediatamente después de detectarse el primer caso, las autoridades implementaron un conjunto de medidas preventivas y de control, entre las que destaca el establecimiento de una zona de cuarentena de 20 kilómetros a la redonda alrededor de la finca afectada, para limitar el movimiento de animales y evitar que el parásito se propague a otras regiones. Como muestra de la gravedad de la situación, el gobernador de Texas, Greg Abbott, firmó durante la tarde del viernes una declaración oficial de desastre de alcance estatal, lo que permite movilizar mayores recursos y agilizar las acciones de respuesta.
Por su parte, el gobierno canadiense no tardó en reaccionar: su Agencia de Inspección de Alimentos emitió un comunicado anunciando la prohibición temporal de entrada a su territorio de todo ganado que haya permanecido en el estado de Texas durante los últimos 21 días, con el fin de proteger su propia industria ganadera y evitar que el parásito cruce sus fronteras.
Finalmente, estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos advierten que el control y la erradicación de este brote podrían representar un costo aproximado de 1.800 millones de dólares, monto que refleja la magnitud del reto económico y sanitario que enfrenta actualmente el estado de Texas.

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