En Barranquilla la inseguridad y la extorsión ha obligado a los comerciantes informales, tenderos y demás a resguardarse.
El panorama en las diferentes calles de la ciudad ha sido de total desolación que ni el sol inclemente que azota por estos días se pudo apreciar.
El comercio no abrió sus puertas ante el temor de cualquier represalia en sus negocios .
Varios establecimientos comerciales permanecieron cerrados este sábado por el temor generado tras amenazas atribuidas a grupos delincuenciales.
Comerciantes denunciaron haber recibido panfletos y mensajes intimidatorios relacionados con presuntas exigencias de grupos dedicados a la extorsión, lo que llevó a muchos a no abrir sus negocios.
Las autoridades desplegaron operativos con la Policía, el Ejército y el GAULA para reforzar la seguridad e investigar el origen de las amenazas, mientras hacen un llamado a denunciar cualquier caso de extorsión.
Esta situación nos hizo retroceder el tiempo cuando en pandemia la población estuvo confinada en el encierro.
Solo las autoridades y el alcalde distrital de Barranquilla Alejandro Char y el gobernador del Atlántico Eduardo Verano de la Rosa tienen la responsabilidad de ponerle fin a este flagelo y tomar medidas urgentes.
Hay que buscar estrategias que permitan devolverle la tranquilidad a quienes día a día se esfuerzan por buscar el sustento diario para sus familias.
La situación mantiene en alerta a comerciantes y ciudadanos, quienes esperan que las acciones de las autoridades permitan recuperar la tranquilidad y reactivar la actividad comercial.
El interrogante ante esto es.
Cual serán las políticas de seguridad que se implementarán con el nuevo gobierno que estará bajo el mando del presidente electo Abelardo de la Espriella?.

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