Bajo el lema de acoger todas las voces, versiones y testimonios de quienes han sido víctimas del conflicto armado colombiano, el director general del CNMH, D’mar Córdoba Salamanca, recibió el 1 de septiembre de 2026 a la líder y sobreviviente Deisy Guanaro, víctima de reclutamiento forzado y agresión sexual por parte de las FARC cuando era una menor de edad. Durante la visita, Deisy Guanaro hizo un relato pormenorizado de los numerosos hechos victimizantes que sufrió desde 1998, cuando, con 10 años de edad, fue forzosamente reclutada por el Frente 28 de las FARC, en el departamento de Casanare.
Recordando la magnitud del fenómeno del reclutamiento forzado de menores de edad, Deisy mencionó la cifra provisional ofrecida por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que, solo para el caso de las FARC, reconoce a 18.677 víctimas de este grupo armado. En consonancia con lo que señala la propia JEP, es necesario recordar que el subregistro es muy grande y que, por tanto, el universo total de víctimas podría ser mucho mayor. «Mis hermanos no están en la estadística que sacó la JEP», señala Deisy, en una de las evocaciones más dolorosas del testimonio compartido con el director general, pues ambos, de 14 y 16 años, fueron reclutados un tiempo antes que ella y, posteriormente, bajo prácticas de sevicia y crueldad extremadas, asesinados por las FARC.
En el contexto de los miles de niños y adolescentes que fueron «reclutados, abusados, torturados y desparecidos» por esta organización narcoterrorista, Deisy recordó asimismo a su hermana, quien también fue reclutada por las FARC, cuando tenía 17 años, y luego desaparecida. A la fecha, tras 22 años de búsqueda, aún no ha sido posible dar con su paradero. Deisy enfatiza en que ninguna familia debería tener que vivir con este dolor y hace un llamado para que todas las entidades correspondientes ofrezcan mecanismos para resolver estas búsquedas.
De acuerdo con el mandato institucional de ofrecer todas las garantías, apoyos y espacios de escucha a las víctimas, el director general del CNMH refrendó ante Deisy su compromiso con todas las personas que han sido afectadas por el conflicto, sin distinciones, categorías o prevalencias políticas. Afirmó, además, que son de especial importancia las memorias de los niños, adolescentes y jóvenes que fueron sometidos a todo tipo de conductas infamantes y degradantes de la dignidad humana, entre las que se cuentan reclutamiento, homicidio, desaparición, desplazamiento, tortura y violencia sexual.
El CNMH, en palabras de su director, buscará «honrar la memoria de los niños del conflicto», de esos miles de sueños y propósitos que la violencia truncó para siempre y cuya visibilización y dignificación hacen parte de un compromiso entero de la sociedad colombiana.

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