viernes, 2 de octubre de 2026

Analizan el legado del padre de la antropología colombiana más allá de su pasado


Carl Henrik Langebaek, profesor de la Universidad de los Andes, abordó la trayectoria intelectual de Gerardo Reichel-Dolmatoff, su llegada a Colombia en 1939 y la transformación de sus ideas.

Por: Valerie Caballero_

Durante los debates de la Asamblea Constituyente de 1991, el nombre de Gerardo Reichel-Dolmatoff fue mencionado con una frecuencia comparable a la de figuras políticas como Simón Bolívar. Con ese dato, el antropólogo Carl Henrik Langebaek, profesor de la Universidad de los Andes, dimensionó la importancia que llegó a tener para la antropología colombiana el investigador nacido en Salzburgo en 1912, durante la conferencia "La antropología del nómada", en el marco de la Cátedra Europa 2026, con Austria como país invitado de honor.


En su recorrido por la vida y obra de quien es considerado el padre de la antropología colombiana, Langebaek abordó su trayectoria intelectual, su llegada a Colombia en 1939 y la transformación de sus ideas a lo largo de su vida. Reichel fundó en Santa Marta el Instituto Etnológico del Magdalena, escribió en los años cuarenta una monografía sobre los kogui de la Sierra Nevada que hoy se considera un clásico y creó en la Universidad de los Andes el primer departamento de Antropología del país.


Pero antes de abordar su trabajo en Colombia, Langebaek se detuvo en el pasado europeo del antropólogo. Explicó que investigaciones realizadas posteriormente documentaron relaciones de Reichel con movimientos de extrema derecha desde etapas tempranas de su juventud, un aspecto que ha generado cuestionamientos sobre su trayectoria. Esas investigaciones salieron a la luz en 2012, cuando el arqueólogo Augusto Oyuela-Caycedo presentó en Viena documentos reconstruidos por historiadores de la Universidad Humboldt de Berlín.


Sin embargo, Langebaek señaló que estas discusiones también deben servir para examinar cómo funcionan las comunidades académicas, sus prejuicios y la manera en que se construyen las interpretaciones sobre las personas y sus obras.


El recorrido por esta etapa incluyó algunos episodios de su juventud. Langebaek mencionó que Reichel fue expulsado de colegios cuando tenía 13 años y posteriormente atravesó un contexto europeo marcado por conflictos políticos y violencia. También señaló que existen aspectos de esos primeros años que todavía no están completamente esclarecidos.


En Colombia, su trabajo comenzó a concentrarse en las sociedades indígenas y en la búsqueda de nuevas formas de comprenderlas. Buena parte de esa labor tuvo como escenario el Caribe colombiano, donde, como recordó el rector Adolfo Meisel en la apertura de la Cátedra, realizó excavaciones desde La Guajira hasta Córdoba. Langebaek explicó que Reichel se interesó por demostrar que estas comunidades tenían una historia de mestizaje anterior a la llegada de los españoles y recurrió, entre otros elementos, al estudio de vocabularios indígenas y distintos aspectos de su cultura, incluso aplicando modelos de pensamiento como el freudiano.


Para Langebaek, estudiar a Reichel implica reconocer que sus ideas no permanecieron estáticas. "Se transformó y su transformación fue lo más importante", afirmó al referirse a la trayectoria del antropólogo. Por eso, aunque reconoció que "su obra es criticable", planteó que comprender sus cambios resulta más productivo que reducir toda su trayectoria a un juicio sobre una etapa específica de su vida.

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