jueves, 17 de septiembre de 2026

Uninorteñas conversan sobre sus historias y legados en los 60 años de la institución

       Katherine Diartt Pombo en la conferencia               inaugural.

Un encuentro intergeneracional reunió a estudiantes, egresadas, docentes y pensionadas para reconocer los liderazgos, aprendizajes y transformaciones que han acompañado la trayectoria de la institución.


Por: Emily Soto Lizarazo


En 1975, la Universidad del Norte solo contaba con el bloque A y B, el edificio José Tcherassi y un complejo de canchas. Ese año, la ingeniera Emelina Sarmiento de Buitrago llegó a la institución para ser docente sin saber que se convertiría en una figura clave en el desarrollo de Uninorte por su papel como directora de Extensión y del Centro de Educación Continuada (CEC). Como ella, otras mujeres han marcado la trayectoria de seis décadas que este año celebra la universidad.  


Desde su fundación, Uninorte se pensó como un espacio en el que hombres y mujeres se vieran atraídos a su apuesta educativa. En los primeros grupos de estudiantes, el 24 % eran mujeres y en 1971 había 8 profesoras en un plantel de 41 docentes. Con el paso del tiempo hoy las mujeres componen el 53 % de la población estudiantil, el 55 % de egresados y gran parte de los cargos de liderazgo como direcciones y decanaturas.  


Por esta razón, y en el marco de los 60 años de la institución, se celebró en el Restaurante Bocas de Ceniza un espacio de reflexión con estudiantes, egresadas, docentes y pensionadas sobre experiencias, anécdotas y liderazgos que han marcado el legado femenino del sello uninorte.  

 

La conversación intergeneracional contrastó el mundo en el que se movían las primeras mujeres en la universidad y cómo lo hacen ahora. *Leonor Jaramillo llegó en 1997* , fue profesora y directora del Instituto en Educación y trabajó para que se reconociera el valor del programa de Licenciatura en Educación Infantil.  


“Entré a una lucha en la que tuve que cambiar no solamente el contexto interno de la universidad, demostrar que era un programa importante porque era la educación de los niños, sino pasar a una formación más profesional”. Por su experiencia en esos procesos de formación, en los que se graduó tres veces antes de alcanzar el título de licenciada, les recordó a las jóvenes que “nunca dejen de estudiar”.  


Y eso han hecho muchas de las jóvenes uninorteñas que hoy cursan sus estudios viajando desde distintos rincones del país para acceder a educación superior de calidad. *Yaletzi Gómez, becaria en tercer semestre del programa de Enfermería, proveniente de La Guajira* y joven artesana wayuu, admite que ha sido difícil estar lejos de su casa y sus raíces, pero sigue trabajando para ser una líder en su comunidad y en el grupo de 22 artesanas que tiene a su cargo.  


“Ser un líder fue un factor de familia” explica la joven, quien lo ve reflejado en la fortaleza de su madre, una mujer a quien le agradece entre lágrimas por apoyarla incondicionalmente: “vengo de un lugar muy humilde, pero ella es una mujer que, a pesar de todo, ha sido capaz de sacarme adelante, de prepararme en la vida y guiarme por un buen camino”. 


La experiencia de descubrir una ciudad nueva para progresar no se limita a las estudiantes. *Luz Estela Tobón* pasó por lo mismo cuando llegó a Barranquilla desde Medellín hace 16 años para dictar clases en el departamento de Derecho. Buscaba conectar con los estudiantes con actividades creativas, en las que apareció la profesora Postobón, un títere creado por sus alumnos que hacía de perito para explicar conceptos de jurisprudencia.  


Tobón creó una propuesta pedagógica que le ayudaran en sus clases con base en la idea a pesar del riesgo que suponía para su carrera. “Yo les comentaba a algunos colegas sobre la idea y me decían "vas a perder toda credibilidad jurídica". Aun así, la docente continuó con el proyecto y fue reconocida por Centro para la Excelencia Docente (CEDU) en el Concurso de Innovación Pedagógica. 


Además de su creatividad pedagógica, Luz Elena Tobón crea consciencia de género desde sus clases demostrando a sus estudiantes que “eso que sienten normal hoy: estar sentadas en las aulas, vistiendo pantalones, tomando la palabra, pensando en su vida profesional, es el resultado de luchas donde mujeres dieron su vida y hasta su libertad por lograr lo que sentimos tan natural en nuestro contexto”.  

 

Gracias al esfuerzo de esas mujeres históricas, muchas egresadas uninorteñas ocupan puestos de poder y son reconocidas en distintos sectores. Una de ellas es *Katherine Diartt Pombo, egresada del programa de Ciencia Política y Gobierno, quien hoy se desempeña como directora de Cooperación Internacional desde el Palacio de San Carlos, un espacio que siempre había soñado conocer.* 

“Yo misma no existiría si Ciencia Política no hubiese nacido en esta universidad. Entré una y salí otra del pregrado gracias a mis profesores. Vivo orgullosa de ser una egresada de esta casa y agradecida con todas las oportunidades que me ha dado”, *expuso Diartt* , quien también ha sido docente de Uninorte y que en su día a día ve orgullosa a sus estudiantes desenvolviéndose en el mundo. 


Como Katherine, cada estudiante, egresada, docente y pensionada que participó en el evento resaltó su cariño y agradecimiento por hacer parte de la Universidad del Norte. Para honrar ese legado femenino, Emelina Sarmiento de Buitrago recibió la medalla Sol del Norte por parte del rector, Adolfo Meisel Roca, “pues la visión, vocación de servicio, liderazgo y compromiso de la ingeniera [...] son ejemplo del espíritu uninorteño y dejaron una huella perdurable en la comunidad universitaria”, como se plasma en la resolución del reconocimiento.  

Conversaciones entre uninorteñasPanel de estudiantes. De derecha a izquierda: Yaletzi Gómez, Catalina Castresana, Lucía Theran (moderadora), Sofía Moreno y Shiara Martínez.

- Durante más de 30 años tuve el privilegio de trabajar en esta querida institución y ser parte de su historia. Aquí he aprendido crecido, conocido personas maravillosas que hoy forman parte importante de mi vida y tuve la oportunidad de contribuir a un propósito. Gracias, Uninorte, por recordarme, por reconocer mis aportes, por la confianza. Los años no se cuentan solamente en tiempo, se cuentan en aprendizajes, en historias y en huellas que permanecen”. *Emelina Sarmiento De Buitrago* .

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