domingo, 22 de agosto de 2021

Mientras la pandemia avanza, en los EE.UU. se han desperdiciado un millón de vacunas anti Covid-19


Se informa que dosis de dichas vacunas quedaron inutilizables, la mayor parte por haber pasado su fecha de vencimiento, más algunas que se descartan por haber sido abiertas en el paquete múltiples dosis y solo se usaron una parte de ellas.

Autoridades sanitarias han denunciado que cientos de miles de dosis de vacunas contra el Covid-19 están siendo desechadas en Estados Unidos por su expiración, ante la baja tasa de vacunación registrada en las últimas semanas por la reticencia de algunos sectores, mayormente en estados sureños.

Han manifestado funcionarios de ese país, que en medio de una terrible pandemia que atraviesan todos los países por el surgimiento del coronavirus SARS-CoV-2 que generó la enfermedad COVID-19 y que suma más de 211 millones de infecciones y casi 4,5 millones de muertos, causa indignación saber que el único método eficaz y seguro para combatirlo es desaprovechado al punto de vencerse sin ser aplicado.

En el estado de Iowa, sus autoridades confirmaron a principios de agosto que 81 mil dosis quedaron inutilizables, la mayor parte por haber pasado su fecha de vencimiento, más algunas que se descartan por haber sido abiertas en el paquete múltiples dosis y solo se usaron una parte de ellas.

En Alabama, el estado confirmó también que más de 65 mil dosis expiraron por la baja demanda de la población. De ellas, 7 mil dosis eran de Johnson & Johnson, 11 mil de Moderna y 47 mil de Pfizer. Y en Arkansas, unas 90 mil vacunas de Pfizer expiraron el 31 de julio.

“Es extremadamente desafortunado que tengamos una tasa de vacunación tan baja, hay mucha gente en el mundo que no tiene acceso, es una vergüenza”, lamentó el médico Scott Harris, funcionario del área de Salud estatal. “Es muy triste que tiremos tantas vacunas sabiendo que funcionan”, agregó Rachel Reimer, jefa del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Des Moines.

Se estima que en total se habrían desperdiciado cerca de un millón de inmunizantes desde el inicio de la campaña: más de 100 mil en Georgia, más de 50 mil en Nueva Jersey, alrededor de 250 mil en Carolina del Norte y cerca de 400 mil en Ohio. Aunque en proporción es poco para los más de 300 millones de estadounidenses, es de preocupación ante los países que sufren por la falta de acceso a las fórmulas.

En el otro extremo, hay millones de personas de países de bajos recursos o en vías de desarrollo que están sufriendo el impacto del coronavirus y sus nuevas variantes como Alpha o Delta, que infectan a miles y matan a cientos todos los días por no estar inmunizados por lo menos con una dosis protectora.

Así, la pandemia en estas naciones está lejos de terminar. El virus sigue golpeando fuerte en Sudamérica, con registros altos de contagios y muertes en Brasil, Argentina, Colombia y Perú, aunque en las últimas semanas han bajado considerablemente los casos.

En India, donde surgió la muy contagiosa variante Delta, solo el 13% de su población está vacunada. Y en la mayoría de las naciones africanas, menos del 2% de la población ha recibido una dosis. Los países que no pueden establecer sus propios programas de adquisición de vacunas y que dependen de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su mecanismo COVAX, una coalición mundial para adquirir y distribuir vacunas, están avanzando muy lentamente hacia la inmunización. Esto los pone en una situación de alto riesgo frente al coronavirus y sus nuevas variantes, algunas incluso, que podrían emerger en un futuro cercano.

“La mayoría de los países pobres no logrará la inmunización masiva contra el COVID-19 hasta al menos 2023 y algunos tal vez nunca lleguen allí”, destaca un pronóstico realizado hace algunas semanas por The Economist Intelligence Unit (EIU). El estudio grafica al planeta crudamente dividido durante los próximos años, con un grupo de naciones desarrolladas completamente vacunadas mientras otras corren atrás para tener a su población protegida.

El informe de la EIU devela que si bien la vacunación contra el COVID-19 ha avanzado en los países desarrollados, la inmunización masiva llevará tiempo. “La producción representa el principal obstáculo, ya que muchos países han reservado más dosis de las que necesitan. Los costos asociados con los programas de inmunización masiva serán significativos, especialmente para los países menos desarrollados que tienen recursos fiscales limitados”, reza la investigación.

La EIU estima que la mayor parte de la población adulta en las economías avanzadas (como Reino Unido, Estados Unidos, Israel y los de la Unión Europea) habrá sido vacunada a mediados de 2022. Para los países de ingresos medianos, esta línea de tiempo se extenderá hasta finales de 2022 o principios de 2023. Y para las economías más pobres, la inmunización masiva tardará hasta fines 2023, si es que realmente ocurre, concluye. “Malgastar recursos en refuerzos para aquellos que ya están protegidos contra enfermedades graves no tiene mucho sentido”, dice Laith Jamal Abu-Raddad, epidemiólogo de enfermedades infecciosas en Weill Cornell Medicine — Qatar en Doha.

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