martes, 17 de diciembre de 2019

49 periodistas fueron asesinados en 2019 en el mundo


Durante el año 2019 (entre el 1 de enero y el 1 de diciembre), Reporteros sin Fronteras
(RSF) ha registrado 49 periodistas asesinados en el cumplimiento de su deber. Esta cifra
“históricamente baja”, en comparación con el promedio de las últimas décadas,
refleja esencialmente la disminución del número de periodistas asesinados en
conflictos armados. En el cómputo global, la cifra de asesinatos en los llamados países
en paz sigue siendo tan elevada como en años anteriores: México registra el mismo
número de asesinados que el año anterior, es decir, 10. Por otro lado, los conflictos en
Siria, Irak, Yemen y Afganistán han sido menos mortíferos para los periodistas que en
años precedentes.
Hay que remontarse hasta 2003 para toparse con una cifra tan baja de periodistas
asesinados. Esta drástica caída del 44% en el número de periodistas asesinados en
comparación con el año pasado tiene un impacto proporcional en todas las categorías:
periodistas profesionales (36 asesinados en lugar de los 66 de 2018); no profesionales
(10 muertos en lugar de los 13 de 2018) y colaboradores de medios (3 muertos frente a
los 5 de 2018). Lo que sí representa una novedad es que este año ningún periodista fue
asesinado mientras realizaba una cobertura en el extranjero, ya que todas las víctimas han
sido asesinadas en sus propios países: son periodistas locales.
Este año también se caracteriza por una inversión de la tendencia: ahora hay más
muertes en países en paz (59%) que en zonas de conflicto, mientras que el año
anterior, la mayoría de los periodistas (55%) habían sido víctimas de una guerra o de
un conflicto de baja intensidad. Estas cifras explican otra: al 63% de los periodistas
asesinados los mataron o atacaron de forma deliberada, un 2% más que en 2018.
América Latina, el continente de los récords tristes
La disminución en el número de periodistas asesinados en países devastados por la
guerra pone de relieve una realidad a menudo olvidada: América Latina sigue siendo
una región particularmente inestable y peligrosa para los profesionales de
la información. Con un total de 14 asesinatos (10 en México, 2 en Honduras, 1 en
Colombia y 1 en Haití), América Latina se ha convertido en una zona tan letal para los
periodistas como el Oriente Medio azotado por sus conflictos fratricidas. La gravedad
de la situación es probablemente peor de lo que revelan las estadísticas: en total,
otros 10 periodistas fueron asesinados en Brasil, México, Honduras, Colombia, Chile y
Haití en 2019, pero, a día de hoy, sus casos no están incluidos en el Barómetro de RSF,
ya que aún se están revisando.
En América, la zona que ha registrado el mayor deterioro de su puntuación regional en la
última Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, México acumula en solitario otros
récords. En primer lugar, el mayor número de muertos en 2019 en un país en paz:
10 en total, tantos como Siria en guerra. En segundo lugar, la probabilidad de que los
autores de estos asesinatos sean juzgados algún día es casi nula, ya que el país también
se distingue por su tasa de impunidad de crímenes cometidos contra periodistas, que
supera el 90%.
El asesinato de la periodista Norma Garabia Sarduza en el estado de Tabasco (sureste
de México), que había reclamado sin éxito protección tras recibir amenazas por una serie
de artículos sobre corrupción policial local, y el de su colega Francisco Romero Díaz,
que se beneficiaba de las medidas de seguridad del Mecanismo de Protección Federal
y disponía de escolta y un “botón de pánico”, son particularmente sintomáticos de la
ineficiencia de las autoridades mexicanas a la hora de frenar esta espiral de violencia
contra la prensa.
Honduras, donde 2 periodistas fueron asesinados a sangre fría a plena luz del día, es
un país igualmente superado por la corrupción y el crimen organizado. Colombia vuelve
a enfrentarse a sus viejos demonios. Tras la tregua que supuso la firma de los acuerdos
de paz en 2016, el regreso de los grupos armados sobre el terreno y la reanudación de
los enfrentamientos entre los paramilitares y el ejército en muchas zonas rurales del país
contribuyen a crear zonas silenciadas, agujeros negros de información. El realizador y
documentalista Mauricio Lezama fue asesinado mientras grababa un documental sobre
las víctimas del conflicto armado.
Haití, que había conocido una tregua aún más larga, lleva en estado de crisis desde
el verano de 2018. El asesinato de Néhémie Joseph, un reportero de Panic
FM abiertamente crítico con el gobierno y las autoridades locales, se produjo en un
contexto de gran tensión, mientras se multiplicaban por todo el territorio las violentas
protestas contra el presidente Jovenel Moïse, envuelto en casos de corrupción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario